SOBRE LOS ARTEFACTOS

El asunto de la incertidumbre. Cuando el ómnibus viene a una cuadra y media puedo reconocerlo por el color, pero es cuando adivino el 427 que me quedó más tranquilo. Por un lapso de tiempo (cuarenta y cinco minutos) puedo imaginarme el número, su llegada, en el lugar más importante de un artefacto más simple: el ómnibus.
Entonces ¿qué carajo hace? Toma los lugares de las preguntas con una forma y una función. La respuesta entonces se convierte en: es cuadrado y sirve para jugar al ludo (en el caso de un dado) Estas dos pues, son las dos respuestas que se imponen ante cualquier pregunta.
Las demás posibles respuestas quedan en un segundo plano, inhabilitadas. La contundencia de las primeras consiguen la ilusión de resolver el asunto en el tiempo exacto.
El tiempo explica su éxito. Otras respuestas demandarían otras dimensiones del tiempo, inclusive otras preguntas.
Por eso es que son tan lindos y necesarios los artefactos. Claro que el lenguaje puede convertirse (no lo es) en uno, en el país Uruguay somos víctima de una de sus peores formas.
No es casualidad tener que tocar cada vez más botones de dispositivos, comprar etiquetas, envoltorios. Es una necesidad perfectamente entendible, si yo me sacara los auriculares por más de tres horas, moriría automáticamente. Yo siento que sí, y así debería ser si la máquina fuera perfecta por lo menos en el sentido gustavo rehermann.
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¿No es precioso?
La supuesta contraparte supone que la constante revisión de nuestros signos vitales, genera por casualidad algún tipo de creación. Una creación la mayoría de las veces forzada, ya que la psicosis por lo nuevo genera artefactos que todavía no están vivos. Es decir, muy posibles muertos.
El único camino libre parece ser (muy optimista) el de los sueños. Si bien es cierto que yo puedo imaginar disquerías ideales, las formaciones son completamente diferentes y dinámicas. Allí todavía puede ganar la sangre y el hambre. Pero solamente puede hacerlo durante unas horas.
A cierta hora un despertador, un radio, las bocinas de la calle, comenzarán la cadena de la interacción con artefactos. La única forma de convivir entre seres humanos (y artefactos) que hemos encontrado.
¿Nada nuevo? Y no. Pero la cuestión es que el artefacto más útil ya no cumple una función material concreta: destapar una botella. Por tanto ya no es tan importante que lo haga con efectividad. Digamos, sin romper la botella. No, en todo caso, la función del artefacto es encontrar su lugar en el mundo, en la cadena. Y puede llegar allí, por color correcto, convención cultural, o buena publicidad. Entonces, la mayoría de los artefactos funcionan mal (o no cumplen ninguna función ) Su relación con los sentidos no puede dejar de existir, pero la verdad es que a nadie le importa demasiado. El ser humano se acostumbra a vincularse con el artefacto de manera que lo incorpora a lo propio. Ser humano y artefacto se unen para poder soportar sus existencias. No se trata de la falta bla bla bla. Se trata efectivamente, de lo fragmentario.
Para decirlo como yo lo haría. Una piñata acaba de romperse y las sorpresitas caen unas cerca de otras. Muchos pequeños seres humanos se tiran de cabeza para no quedarse sin ninguna.
Entonces ¿qué carajo hace? Toma los lugares de las preguntas con una forma y una función. La respuesta entonces se convierte en: es cuadrado y sirve para jugar al ludo (en el caso de un dado) Estas dos pues, son las dos respuestas que se imponen ante cualquier pregunta.
Las demás posibles respuestas quedan en un segundo plano, inhabilitadas. La contundencia de las primeras consiguen la ilusión de resolver el asunto en el tiempo exacto.
El tiempo explica su éxito. Otras respuestas demandarían otras dimensiones del tiempo, inclusive otras preguntas.
Por eso es que son tan lindos y necesarios los artefactos. Claro que el lenguaje puede convertirse (no lo es) en uno, en el país Uruguay somos víctima de una de sus peores formas.
No es casualidad tener que tocar cada vez más botones de dispositivos, comprar etiquetas, envoltorios. Es una necesidad perfectamente entendible, si yo me sacara los auriculares por más de tres horas, moriría automáticamente. Yo siento que sí, y así debería ser si la máquina fuera perfecta por lo menos en el sentido gustavo rehermann.
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¿No es precioso?
La supuesta contraparte supone que la constante revisión de nuestros signos vitales, genera por casualidad algún tipo de creación. Una creación la mayoría de las veces forzada, ya que la psicosis por lo nuevo genera artefactos que todavía no están vivos. Es decir, muy posibles muertos.
El único camino libre parece ser (muy optimista) el de los sueños. Si bien es cierto que yo puedo imaginar disquerías ideales, las formaciones son completamente diferentes y dinámicas. Allí todavía puede ganar la sangre y el hambre. Pero solamente puede hacerlo durante unas horas.
A cierta hora un despertador, un radio, las bocinas de la calle, comenzarán la cadena de la interacción con artefactos. La única forma de convivir entre seres humanos (y artefactos) que hemos encontrado.
¿Nada nuevo? Y no. Pero la cuestión es que el artefacto más útil ya no cumple una función material concreta: destapar una botella. Por tanto ya no es tan importante que lo haga con efectividad. Digamos, sin romper la botella. No, en todo caso, la función del artefacto es encontrar su lugar en el mundo, en la cadena. Y puede llegar allí, por color correcto, convención cultural, o buena publicidad. Entonces, la mayoría de los artefactos funcionan mal (o no cumplen ninguna función ) Su relación con los sentidos no puede dejar de existir, pero la verdad es que a nadie le importa demasiado. El ser humano se acostumbra a vincularse con el artefacto de manera que lo incorpora a lo propio. Ser humano y artefacto se unen para poder soportar sus existencias. No se trata de la falta bla bla bla. Se trata efectivamente, de lo fragmentario.
Para decirlo como yo lo haría. Una piñata acaba de romperse y las sorpresitas caen unas cerca de otras. Muchos pequeños seres humanos se tiran de cabeza para no quedarse sin ninguna.
fd
Nota sobre el texto anterior: pasa cuando uno se responde sus propias preguntas.
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imagen : plastic man de lego

5 comentarios:
Qué aparato, eh??
(Sonó tan mal...)
a la p...!
debe ser uno de tus mejores textos. muy bueno. mucho!
(L)
lil: pero soy de los buenos.
(L): estuve pensando en el nobel, o el oscar.
artefactos y humanos... podria hacer una tesis sobre eso...
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